
Si alguna vez le dices a tu pareja:
“Todo va a estar bien”…
y te manda pa’ buen sitio, posiblemente el error no fue lo que dijiste.
Posiblemente, el error fue el timing.
Y por fuera de timing me refiero a que no siempre es el mejor momento para decir lo que queremos decir o lo que entendemos que es “lo correcto” en un momento dado.
A veces, “todo va a estar bien” puede ser exactamente lo que tu pareja necesita escuchar.
Pero no todavía.
Cuando una buena intención no es suficiente
Recientemente, mi pareja me dijo esas palabras mientras yo trataba de contarle algo.
¿Que si salté?
Claro que salté.
Le dije: “No estás escuchando lo que te estoy diciendo”.
Y, efectivamente, no estaba escuchando lo que yo estaba diciendo.
Empezamos un intercambio del cual lo que más recuerdo es que me dijo:
“Ah, pues no te desquites conmigo”.
Pero no es que me estuviera desquitando con él. No había gritos ni insultos.
Es que, si me preguntas qué me pasa, yo espero que estés dispuesto a escuchar realmente lo que sea que me pasa.
Sin juzgarlo.
Y sin prisas.
¿Qué significa escuchar sin juzgar?
Primero: escuchar sin juzgar significa no dar tu opinión, especialmente si no te la han pedido.
¿Y qué significa escuchar sin prisas?
Significa no correr a resolver el problema.
Tenemos la mala costumbre de soltar consejos como papagayos. Cuando das un consejo que no te han solicitado o te apresuras a resolver el problema, puedes estar enviando varios mensajes sin darte cuenta:
- Que la otra persona no sabe resolver sus propios problemas.
- Que no es capaz de hacerlo.
- Que sus emociones son intolerables.
- Que necesitas que deje de sentirse así lo antes posible.
Y eso cae mal.
Quien lo escucha puede sentirse menos, incapaz o hasta avergonzado.
Por eso, si le preguntas a tu pareja qué le pasa, la buena intención no es suficiente.
El cariño tampoco.
Frecuentemente, a una persona bien intencionada, que nos quiere muchísimo, le cuesta escuchar de verdad.
Escuchar de verdad es difícil, pero también es poderoso
Escuchar de verdad es una de las cosas más difíciles que hay, pero también una de las más poderosas.
Es difícil porque, como seres humanos, tenemos una opinión automática sobre prácticamente todo.
Juzgamos.
Interpretamos.
Asumimos.
Comparamos lo que la otra persona nos cuenta con nuestras propias experiencias. Pensamos en lo que debería hacer, en lo que nosotros haríamos o en cómo podemos resolverlo.
Y mientras hacemos todo eso, dejamos de escuchar.
Si tu pareja se molesta porque le dijiste “todo va a estar bien”, posiblemente fue porque se lo dijiste justo cuando recién comenzaba a abrirse contigo sobre un tema difícil.
Tal vez llevaba horas, días o hasta semanas pensando cómo verbalizarlo en voz alta. Para esa persona, decírtelo puede sentirse como dar un salto al vacío.
Y justo cuando la emoción empezaba a salir, tú trataste de taparla.
La emoción de tu pareja es como una olla de presión
Decir “todo va a estar bien” cuando la emoción apenas empieza a salir es como querer tapar el huequito de una olla de presión en pleno hervor.
¿Has cocinado alguna vez en una olla de presión?
Cuando alcanza una temperatura alta:
- Empieza a salir vapor.
- Empieza a pitar.
- La válvula comienza a moverse intensamente.
Escuchar a tu pareja implica aprender a reconocer esas señales.
Si tu pareja está llorando, empieza a hablar muy rápido, sube el tono de voz o sientes que casi no respira, su emoción está alcanzando una intensidad alta.
Igual que no harías con una olla de presión, no corres a tocarla.
No corres a cambiarla de posición.
No corres a abrir la tapa, aunque ya hayas apagado la estufa.
Esperas.
Observas.
Escuchas.
La presión baja ella solita. No hay que desesperarse.
Si te desesperas y quieres que la presión baje a tu ritmo, te quemas.
Lo mismo puede pasar cuando tu pareja está experimentando una emoción intensa y decide compartirla contigo.
Cómo escuchar a tu pareja durante una emoción intensa
Déjala hablar y desahogarse.
No corras a darle una solución.
No corras a distraerla.
No corras a animarla.
Hacer cualquiera de estas cosas antes de tiempo le corta su proceso. Puede hacer que se sienta reprimida o, peor aún, que interprete que sus emociones son demasiado intensas para ti.
Y dudará dos, tres o diez veces antes de volver a confiártelas.
Muchas mujeres —y muchos hombres también— vivimos con la idea de que, si realmente nos abrimos sobre lo que sentimos y pensamos, nuestra pareja no va a poder tolerarlo.
Y muchas veces eso es cierto.
No necesariamente porque no haya amor, sino porque cuando escuchas que la emoción de tu pareja se vuelve demasiado intensa, te desesperas.
Pero esa desesperación que tú sientes no es responsabilidad de tu pareja.
Es una señal de que dejaste de escucharla porque empezaste a concentrarte en lo que su emoción estaba provocando dentro de ti.
Escuchar también implica observar lo que sucede en tu cuerpo
Escuchar de verdad también significa observar las reacciones que la emoción de tu pareja genera en tu cuerpo.
Tal vez te pones tenso.
Se te agita el pecho.
Sientes un nudo en el estómago.
Te entra miedo, tristeza o impotencia.
Quizás quieres que la conversación se acabe porque no sabes qué hacer con lo que estás sintiendo.
Pero esas sensaciones son tuyas. No son de tu pareja.
Que experimentes algo intenso en tu cuerpo al escucharla no significa que esa sensación se quedará ahí para siempre. Puede significar que estás empatizando con su emoción.
El problema comienza cuando corres a aconsejarla, distraerla o consolarla prematuramente porque tú empezaste a sentirte nervioso.
En ese momento, el “todo va a estar bien” dejó de ser para ella hace rato.
Se convirtió en algo que te estás diciendo a ti mismo.
Y tu pareja lo percibe.
Percibe que la conversación ahora gira alrededor de tus reacciones y de tu incomodidad, no alrededor de lo que trataba de contarte.
Entonces empieza a pensar:
“¿Quién me habrá mandado a contárselo?”
“Yo sabía que se pondría así”.
“Se vuelve un ocho cada vez que le cuento X o Y”.
Y así se va perdiendo la confianza y la comunicación en la pareja.
Antes de preguntarle qué le pasa, hazte esta pregunta
Antes de preguntarle a tu pareja qué le pasa, recuerda que posiblemente no te va a gustar lo que vas a escuchar.
Puede que lo que te cuente te haga sentir cosas incómodas, como impotencia, tristeza o miedo.
Pregúntate:
“¿Realmente quiero saber qué le pasa?”
O, sin darme cuenta, ¿le estoy preguntando:
“¿Puedes dejar de estar triste o preocupada porque me incomoda verte así?”
No es la misma pregunta.
Una abre un espacio para la conexión.
La otra le pide a tu pareja que regule sus emociones para que tú puedas sentirte mejor.
Cómo centrarte cuando la emoción se siente demasiado intensa
Si lo que tu pareja te está contando te parece demasiado intenso, respira profundamente, céntrate y recuérdate varias cosas:
- Tú no eres tu pareja.
- Su emoción no tiene que convertirse en la tuya.
- Lo que está sintiendo no es tu responsabilidad.
- No tienes que resolver inmediatamente el problema.
- Puedes acompañarla sin perderte dentro de su emoción.
No me refiero a permitir que tu pareja te grite, te insulte, te amenace o te golpee. En esos casos hay que intervenir de otra manera y establecer límites claros.
Me refiero a cuando la emoción es intensa, pero tu pareja está tratando de expresarla sin maltratarte.
En esos momentos, escuchar de verdad puede ser liberador porque implica reconocer que no tienes que hacer nada para eliminar el problema.
Escuchar sin dar una opinión no solicitada, sin apresurarte a resolver el issue y sin consolar prematuramente puede ser, en sí mismo, todo lo que tu pareja necesita.
Tu pareja necesita saber que puedes sostener su emoción
Tu pareja es un ser totalmente aparte de ti.
Tiene sus propios pensamientos.
Sus propias creencias.
Sus propios problemas.
Y si se está abriendo contigo, es porque está empezando a confiar en que tú puedes aguantar —o sea, sostener— esa emoción sin derrumbarte, desesperarte o salir corriendo.
Muchas veces, durante las peleas, uno o ambos miembros de la pareja se guardan cosas porque piensan que el otro no las podrá tolerar.
Y, en muchos casos, tienen razones para pensarlo.
Han vivido experiencias en las que, cuando empiezan a desahogarse, la otra persona se desespera, se molesta, trata de arreglarlo todo, dice: “No te desquites conmigo” o simplemente se va de la conversación.
Qué decir cuando tu pareja necesita desahogarse
En ese momento, tu esposa puede estar sacando toda la mierda que tiene adentro.
Es el momento de asentir con la cabeza y decir:
“Sí”.
“Ok”.
“Te escucho”.
“Entiendo”.
“¿Y qué más?”
“¿Qué más pasó?”
No tienes que decir algo brillante.
No tienes que tener la respuesta perfecta.
No tienes que rescatarla.
Poco a poco, empezarás a notar que la intensidad de su emoción baja.
Porque sentirse escuchado de verdad es una de las experiencias más serenas que hay.
Y te vas a dar cuenta de que el timing se acerca.
Pero todavía no necesariamente para decirle: “Estate tranquila”.
Es el momento de ayudarla a atravesar esa emoción contigo a su lado.
Puedes preguntarle:
“¿Qué es lo que más te preocupa de esta situación?”
O:
“¿Cuál es el escenario más difícil que te está trayendo a la mente?”
Y no corras a ofrecerle una solución.
Posiblemente, tu pareja ya haya pensado en varias.
Cuando corres a darle soluciones, puede sentirse incomprendida y soltarte:
“Yo sé lo que tengo que hacer”.
Una mejor pregunta sería:
“¿Qué puedo hacer en este momento para ayudarte?”
Entonces, escucha la respuesta y trata de hacer lo que te pide.
Muchas veces, no será hacer nada.
Será simplemente estar ahí.
Aprender a escuchar puede transformar la comunicación en pareja
Escuchar de verdad no significa estar de acuerdo con todo lo que tu pareja dice.
Tampoco significa hacerte responsable de sus emociones ni aceptar faltas de respeto.
Significa darle espacio para terminar de entender y expresar lo que siente antes de que la juzgues, la aconsejes o intentes cambiar su estado emocional.
Cuando tu pareja siente que no tiene que protegerte de sus emociones, puede hablarte con mayor honestidad.
Cuando sabe que no vas a salir corriendo a resolverlo todo, puede empezar a confiar más en ti.
Y cuando ambos aprenden a sostener conversaciones difíciles sin desaparecer, atacar o tratar de controlar la emoción del otro, la relación empieza a sentirse más segura.
Si eres una persona bien intencionada que ama a su pareja, pero frecuentemente terminas confundido después de interacciones como estas, puedes aprender a escuchar y responder de una manera que fortalezca la conexión entre ustedes.
En la terapia de pareja podemos ayudarles a reconocer qué ocurre en esos momentos, regular sus propias reacciones y crear un espacio en el que ambos puedan sentirse realmente escuchados.
Ofrezco terapia virtual de pareja para parejas latinas, caribeñas e interculturales que residen en Florida y Pennsylvania.
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